Descifrar el etiquetado de los alimentos, lo más parecido a resolver un jeroglífico

Publicado por: Pibamas Administrador Creado: Comentarios: 0 Hit: 174

Tan importante como entender el etiquetado es saber que los productos más saludables (las frutas, las verduras, etc.) no lo necesitan

No, el etiquetado no engaña. El problema es que descifrarlo es lo más parecido a resolver un jeroglífico. Con el objetivo de ayudar al consumidor a sortear los misterios de las etiquetas nacieron los llamados "sistemas de etiquetado frontal". Gracias a ellos, en lugar de dejarnos los ojos leyendo infinitas listas de ingredientes que nos suenan a chino, disponemos de una herramienta simple, práctica y eficaz en la parte más visible del envase para indicarnos si el contenido es más o menos saludable. Ante la amplia oferta de productos que encontramos en el supermercado, estos sistemas podrían ayudarnos a tomar mejores decisiones a la hora de llenar la cesta de la compra. Sin embargo, y de esto se habla poco, tan importante como entender el etiquetado es saber que los productos más saludables (las frutas, las verduras, etc.) no lo necesitan.

En las últimas semanas no dejamos de oír hablar de Nutri-Score, uno de los sistemas de etiquetado frontal más populares, que previsiblemente se implantará en nuestro país y en la Unión Europea. De hecho, ya podemos verlo en el supermercado debido a que hay muchos fabricantes en España que han decidido adoptarlo de forma voluntaria y anticiparse. Pero, aunque ahora mismo el Nutri-Score "sea el rey", es importante saber que este no es el primer ni el único sistema de etiquetado frontal. Y, de hecho, aunque son necesarios más estudios para establecer conclusiones firmes, hay sistemas que incluso podrían ser más eficaces. La polémica está servida.

A continuación, describimos algunos de los principales sistemas de etiquetado frontal:

Sellos de aprobación. Son sellos y logotipos que se ubican en la parte frontal del envase para destacar los productos saludables. Un ejemplo es el "ojo de la cerradura verde" que usan en Suecia. El inconveniente es que este tipo de marcaje afecta solo a los productos "buenos", aquellos cuyo consumo se quiere promover, dejando fuera los alimentos en nutrientes críticos como azúcares, grasas y sodio. Es decir, resalta a los "buenos" pero no señala a los menos saludables.

Sistemas de resumen. Funcionan con una puntuación que resume el valor nutritivo del producto a través de un algoritmo. En esta categoría encajan las estrellas australianas y el sistema Nutri-Score, de origen francés, que presenta cinco niveles distinguidos por las letras A, B, C, D y E sobre una gradación de color que va del verde al rojo. En España, la posible implantación de Nutri-Score ha abierto el debate y la polémica sobre la puntuación de dos de las estrellas de la alimentación patria: el aceite de oliva y el jamón ibérico.

CDO o sistema de ingesta de referencia codificado por colores. Utilizan tres colores, igual que los semáforos, para señalar el contenido en nutrientes, pero a diferencia de Nutri-Score no ofrecen una valoración global asociada a un color, sino que destacan cada nutriente por separado: rojo si es elevado, amarillo si es medio o verde si es bajo. Es el sistema de adopción voluntaria que usan en Reino Unido.

Advertencias nutricionales "ALTO EN/EXCESO". Es el sistema contrario a los sellos de aprobación, que solo aplican a los alimentos saludables. Yo los llamaría, en contraposición, "sellos de reprobación". En este caso, la etiqueta frontal identifica las cantidades altas de nutrientes críticos, por ejemplo, "ALTO EN AZÚCARES" o "EXCESO DE SAL". Este tipo de advertencias son obligatorias en Chile, México, Perú y Uruguay.

¿CUÁL DE LOS SISTEMAS ES MÁS EFICAZ?

Se han realizado numerosos estudios que han comparado los resultados de diferentes sistemas con el objetivo de informar a los consumidores sobre el contenido excesivo de nutrientes críticos asociados a enfermedades no transmisibles. Y según un informe publicado por la Organización Panamericana para la Salud, todos los estudios llegan a la misma conclusión: los sistemas basados en las advertencias nutricionales en el etiquetado frontal (es decir, los famosos "sellos chilenos") cumplen mejor con la finalidad propuesta que otros sistemas. Parece que resulta más efectivo que nos avisen del "peligro" que de las bondades que representa un producto. Es necesario seguir realizando más estudios al respecto ya que se trata de un tema extraordinariamente complejo.

EL ETIQUETADO FRONTAL NO SERÁ ÚTIL SIN ESTRATEGIA CONJUNTA

Mientras discutimos sobre qué opción es más interesante y si "hemos sido engañados", cabe recordar que ningún sistema de etiquetado frontal es perfecto ni mucho menos suficiente para mejorar por sí mismo la salud de la población. Cualquier medida que busque modificar el comportamiento del público debe formar parte de un conjunto de políticas complementarias apoyadas por un programa integral de educación del público. No olvidemos, como adelantábamos, que los alimentos más saludables (como las frutas o las verduras) no llevan etiquetado frontal. De nada servirá implementar un sistema de etiquetado frontal en los envases, bien sean sellos, semáforos o mariposas, si no hacemos pedagogía, educación nutricional e incentivamos el consumo de aquellos productos que no lo precisan.

Fuente: www.elmundo.es

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